Falleció Antonio Vélez Montoya, referente del pensamiento crítico y la divulgación científica en Colombia

Por Andres Lopez Gallego

Falleció Antonio Vélez Montoya, referente del pensamiento crítico y la divulgación científica en Colombia

La Corporación Bogotana para el Avance de la Razón y el Laicismo lamenta el fallecimiento de Antonio Vélez Montoya, ocurrido a comienzos de este año en Medellín, a los 92 años. Con su muerte se despide una de las voces más rigurosas, persistentes y discretas de la divulgación científica y la defensa del pensamiento crítico en el país.

Ingeniero, matemático y ensayista, Vélez Montoya dedicó gran parte de su vida a una tarea poco habitual en el contexto colombiano: explicar la ciencia no como un cuerpo de verdades incuestionables, sino como una forma de pensar basada en la duda, la lógica y la evidencia. En una sociedad marcada por el dogma, la superstición y la retórica, insistió en que la comprensión del mundo exige rigor intelectual y disposición al debate.

Durante más de dos décadas escribió libros y ensayos fundamentales para generaciones de lectores interesados en temas como la evolución darwiniana, la astronomía, la física, la psicología evolutiva y la crítica a las pseudociencias. Obras como El hombre, herencia y conducta y Del Big Bang al Homo sapiens se consolidaron como referentes de divulgación científica en Colombia, no por simplificar en exceso, sino por hacer accesible lo complejo sin renunciar a la precisión conceptual.

Su labor no se limitó a la escritura. Quienes lo conocieron destacan su manera de discutir ideas con firmeza, humor e ironía, siempre exigiendo coherencia lógica y claridad argumentativa. Para Vélez, pensar era una habilidad que debía entrenarse, no un talento innato, y la educación tenía la responsabilidad de formar ciudadanos capaces de argumentar, detectar falacias y cuestionar creencias infundadas.

Esa postura, coherente con los valores del laicismo y la razón, también lo expuso a críticas y controversias. Vélez asumió el debate sin evasiones, convencido de que la confrontación racional de ideas es parte esencial del avance del conocimiento. Entendía la ciencia como una herramienta cultural poderosa para predecir, explicar y desmontar prejuicios, incluidos los de origen religioso o político.

En un momento histórico en el que la desinformación y la pseudociencia circulan con facilidad, su legado adquiere una vigencia especial. Antonio Vélez Montoya deja una obra que invita a pensar mejor, a dudar con fundamento y a defender una cultura basada en la evidencia, la argumentación y la autonomía intelectual.

Desde Bogotá Atea rendimos homenaje a su vida y obra, y reconocemos en él a un aliado fundamental en la construcción de una sociedad más crítica, laica y comprometida con la razón.